Relaciones karmicas: 13 señales para saber si estás en una

Piensa por un minuto en todas las personas que han pasado por tu vida. 

Según las investigaciones de Esteban Moro, investigador del MIT Media Lab, al final de nuestras vidas nos habremos vinculado con 5000 personas. Esas son muchas oportunidades de … aprendizaje.  

Lo cierto es que algunas personas pasarán de largo sin más, y otras permanecerán por mucho tiempo. 

Pero ya sea, que sigan en tu vida actualmente, o hayan partido hace tiempo, hay personas que realmente dejan huella.

Entonces te preguntas, esta persona que me afecta tan intensamente, ¿es parte de una relación kármica? ¿O se trata de una conexión espiritual? ¿Cómo saberlo?

Y así como miles de personas pasarán por nuestras vidas, lo cierto es que no existe una única relación kármica para cada uno.

Para bien o para mal podrías vivir muchas.  

Hay quienes afirman que las relaciones karmicas no duran mucho, pero llegan para traernos las más grandes lecciones de aprendizaje en la vida y el amor. 

Aquí quiero hacer una pequeña aclaración, y es que no estamos hablando del karma entendido como “lo que das vuelve”. Si bien creo en esa filosofía, aquí hablamos de otro aspecto del karma. 

Ya que estos vínculos kármicos son algo tan importante para nuestro desarrollo y crecimiento personal, seguramente ese sea el motivo por él que te preguntes si estás en uno. Así que vamos a ello. 

Las 13 señales para identificar las relaciones kármicas

1) Son extremadamente intensas

Ya sea que se trate de una relación muy apasionada de amor o alguien con quien tienes demasiadas diferencias. 

Una característica clara de las relaciones kármicas es que serán muy intensas. 

No se trata de un simple coqueteo con alguien que crees que podría gustarte. 

Ni un debate más o menos acalorado con un compañero de trabajo con el que no coincides. 

Estas relaciones tocaran tus fibras más profundas. Desde despertar una pasión casi irracional, hasta hacerte explotar de rabia. 

Voy a ilustrar un ejemplo. La primera persona que viene a mi mente, es un amigo, con el que además he tenido una relación amorosa.

Cada vez que nos veíamos la atracción era instantánea. Se sentía como si nuca fuésemos a dejar de desearnos. Pero ceder a es deseo sólo nos traía problemas. 

Nos relacionábamos de maneras tan opuestas que se desataba una guerra entre nosotros. Surgía el dolor, la ira e indignación.

Nos lastimábamos mutuamente, hasta el punto en que decidíamos tomar distancia y todo volvía a empezar. 

Al final me di cuenta que se trataba de una relación que venía a mostrarme algo. Y fui muy consciente de que hasta que no lo viera claramente esto seguiría sucediendo. 

De eso se tratan las relaciones kármicas. Son relaciones que calan profundo y no pasan desapercibidas. 

2) La atracción es instantánea y persistente pero también inestable

Este tipo de relaciones, no son aquellas que surgen con tranquilidad y se construyen con el tiempo. Eso podría bien tratarse de una conexión espiritual entre un hombre y una mujer.

Más bien en el caso de las relaciones kármicas, se trata de una atracción en el instante que conoces a la otra persona.

Ya sea que sientes amor a primera vista o una intensa química, te sentirás atraída hacia esa persona de forma muy espontánea y desde el principio de la relación. 

Lo sientes tú y de alguna manera percibes que al otro le pasa lo mismo.

Esto podría deberse a que ya se hayan cruzado en vidas pasadas (si eres de quienes creen en ellas) y están siendo atraídos a través de la energía y el karma.

Y así como aparece esa pasión intensa, de pronto podría desaparecer sin dar explicaciones. 

3) Sientes que conocer a esa persona era algo que debía suceder

Más allá de que pueda sentirse bien o mal estar junto a esa persona, sientes que es alguien que por alguna razón tenías que cruzar en tu vida. 

No se sentirá como algo superficial, sino mas bien pensarás que estaban destinados a conocerse. 

Hasta podrías interpretarlo como una señal del universo sobre el amor.

Como si una fuerza superior hubiese conspirado para que sus caminos se cruzaran.

Pero aquí hay algo que va más allá del amor y tiene que ver en realidad, con una lección de vida. 

4) Hay mucho drama y sacan a relucir lo peor de ti

Seguramente conoces la expresión “meter el dedo en la llaga”. Pues, una señal de relaciones kármicas es exactamente esto. 

Cuando sientes que la otra persona tiene ese efecto en ti. 

Es como si supiese exactamente qué es lo que más te duele y lo usase en tu contra. Y es lo que muchas veces genera un ciclo constante de rupturas y reconciliaciones. 

Él despierta ese lado oscuro dentro tuyo que te niegas a reconocer o aceptar. Tal vez sea un aspecto de ti, que desconocías pero que ahora debes comenzar a ver. 

Aquí es muy importante que tomes consciencia de que nadie actúa en tu contra o a tu favor. 

Las personas somos simplemente diferentes. Las cosas suceden.

Que alguien despierte esas emociones en ti es simplemente una forma que tiene la vida de mostrarte algo que debes ver.  

Piensa, ¿Por qué te afecta tanto lo que está persona hace? ¿Es algo que tú también tienes? ¿Hay algo a lo que te resistes con fuerza? 

5) ¿Esto no había pasado ya antes?

Una gran señal de relaciones kármicas son los patrones de repetición. Estoy segura de que sabes a qué me refiero.

A todos nos sucede que hay ciertas situaciones que se nos repiten una y otra vez. 

Aquí la pregunta que tienes que hacerte es, ¿qué tengo que aprender de esta situación que no deja de repetirse? Y es fundamental que seas honesta contigo misma.

¿La relación que tienes con este hombre es intermitente? 

¿Cada vez que se cruzan parece que repiten la misma historia una y otra vez? Entonces es una clara señal de que se trata de una relación kármica. 

Estas relaciones parece que se estancan en un punto, pero esto es para que finalmente veas qué es lo que debes dejar ir o aceptar en tu vida. 

6) Hay un grado importante de obsesión

Casi como el efecto de una droga, las relaciones kármicas generan una especie de adicción.

Por más que sepas que esa persona podría causarte un gran dolor, no puedes evitar volver a su lado. 

Hay una atracción tan fuerte que por momentos no puedes hacer más que dejarte llevar. 

Si se trata de una relación kármica, es posible que haya muchos altibajos de pasión y atracción.

Podría deberse a un componente de apariencia física, alguien demasiado guapo, o una personalidad enigmática que te encanta.

Lo cierto es que hay algo en esa persona que te atrae como un imán, y aunque sepas que no es bueno para ti no puedes dejarlo ir. 

7) La relación puede volverse codependiente

Debido a las fuertes emociones que despiertan las relaciones kármicas, podría suceder que se transformen en un vínculo tóxico.

Se despertarán tus peores miedos y hasta podrías pensar que él es la única fuente de tu felicidad. 

Hay quienes podrán sentir que no pueden vivir sin la otra persona. 

Tal vez te encuentres pensando constantemente en él, o intentes hacer todo para mantenerlo a tu lado. 

Esta dependencia podría llegar a ser mucho más que física, e invadir también tu espacio mental y hasta emocional.

Si has llegado a este punto hay algo que debes hacer para cortar el círculo vicioso.

Si quieres leer más sobre las soluciones para superar una dependencia emocional te comparto un articulo que podrá ayudarte aquí. 

8) Hay egoísmo

Otro aspecto que surge frecuentemente en las relaciones kármicas es el egoísmo. 

Uno de los dos ve el vinculo cómo algo funcional y no está dispuesto a resignar sus deseos e intereses. 

Aún sabiendo que eso podría dañar a la otra persona involucrada.

Él podría escudarse tras la excusa de que tú ya sabías como era él y que no puedes pretender otra cosa. 

Básicamente él no tiene en cuenta tus necesidades, ni toma consciencia de tus límites y lo que tú necesitas. 

9) Hay celos

Otro aspecto de las realaciones karmicas intensas son los celos. Tal vez estén juntos o no. 

Pero si él sabe que otros hombres intentan seducirte, o que inclusive te estás viendo con alguien, no podrá soportarlo. 

Se acercará a ti casi inmediatamente y hará todo lo posible por estar contigo. 

Necesita saber que aún lo deseas, y no soporta pensar en que otro sea dueño de tu corazón (y tu cuerpo). 

De la misma manera perderán el interés cuando sientan que te tienen a su disposición otra vez. 

10) Te sientes agotada

Dadas las especiales características de las relaciones kármicas, llega un punto en el que te sientes agotada de ellas. 

Te cansas de dar vueltas sobre las mismas discusiones, te agota pensar que no avanzan, ni retroceden.

Te frustra sentir que estás estancada en un ciclo sin fin. Y el cansancio no es sólo mental sino que lo ves reflejado en tu cuerpo también.

Si te sientes extremadamente cansada de la dinámica en tu relación, podría bien tratarse de una relación kármica. 

11) No pueden durar

Después de todo lo expuesto, no resulta raro pensar que una relación kármica esté destinada a tener un fin. 

Una vez que aprendas las lecciónes que debes ver con este encuentro, o decidas alejarte, el vínculo se terminará inevitablemente. 

Pero también podría suceder que trasciendan sus grandes diferencias y lo que los separa y aprendan a relacionarse de otra manera. 

Esto dependerá de tu nivel de consciencia y del de él. 

Al final sucederá el fin de su relación kármica, sea como sea que lo resuelvan. 

12) Resurgirás de las cenizas 

El ave fénix podría representar perfectamente el fin del ciclo de una relación kármica. 

Sucederán muchas cosas en el medio, fuego, pasión, ira, dolor, hasta un punto en el que te sientas devastada, tal vez. 

Pero después de esa tormenta llega la calma, y resurgirás con más fuerza. 

En su mayoría, las personas que despiertan las emociones más fuertes en nosotros, son aquellas que más nos hacen crecer. 

Así que ya puedes agradecer por esta persona que ha venido a mostrarte algo que hasta ahora desconocías. 

¿La lección podría haber sido más fácil? Sí, pero así es como funciona la vida. 

13) Una invitación a amarte a ti misma

Esto no es algo que aplique únicamente a las relaciones kármicas. Pero éstas lo reflejan de una forma especial. 

Son un llamado a que trabajes en ti misma, te aceptes y ames tal cual eres. 

Te ayudan a ver que nunca podrás controlar los que sucede a tu alrededor o a quien tienes enfrente, pero sí puedes modificar la forma en que percibes lo que te sucede. 

No existe lo bueno o malo en sí mismo, simplemente circunstancias y personas. Tú le das un valor a todo eso y debes ser consciente de que el poder está dentro tuyo. 

Cómo alejarte de una relación kármica

Lograr dejar atrás una relación tóxica está muy lejos de ser algo fácil. 

Y esto es especialmente complicado si se trata de una relación kármica. 

Tendrás que encontrar dentro de ti esa fuerza especial que sabes que existe y elegir en función de tu propio bienestar, más allá de los impulsos. 

En las relaciones poco saludables lo que sucede muchas veces, es que los involucrados tienen una visión distorsionada de lo que es el verdadero amor. 

Su autoestima puede estar dañada y buscan que el otro llene ese vacío que sienten en su interior. 

El apoyo de familiares, amigos y hasta de profesionales, será un factor fundamental a la hora de superar una relación así. 

Y como mencionamos anteriormente, lo más importante es que te centres en ti misma, tu valor, respeto y autoestima. 

No olvides que lo que vemos fuera de nosotros, no es más que un reflejo de cómo nos sentimos dentro. 

Volver a conectar con las cosas que te hacen bien y disfrutas será la clave para encontrar esa felicidad inherente a ti. 

Recupera la vida que tenías antes de cruzarte con esta persona. Vuelve a encontrarte con amigos, retoma las clases de danza o arte que te encantaban. Allí residirá la clave para volver a tu eje. 

Y otro gran factor para lograr el crecimiento y desarrollo personal es asumir la responsabilidad. 

Una vez que dejes de intentar culpar a los demás por lo que te sucede, te darás cuenta que tú tienes el poder de hacer lo que quieras con tu vida y tus relaciones. 

Confía, tú puedes hacerlo. Anímate a ser feliz y ámate.