¿Qué puedes hacer si tienes discusiones de pareja constantes? 15 tips

¿Te encuentras en la situación en la que ya llevas un tiempo con tu pareja y no pasa un día sin que discutan por algo? No entiendes que es lo que pasó entre ustedes, cuando en un principio se amaban con locura y coincidían en casi todo.

La realidad es que con las experiencias que vamos viviendo, a veces nos abrumamos, desquitándonos con quien tenemos al lado. Pero no te preocupes, si aún lo amas en verdad, puedes conseguir que su relación vuelva a ser como antes, con las 15 claves que te vamos a contar a continuación. 

15 consejos para evitar que tú y tu pareja peleen todo el tiempo

1) Llega al fondo del motivo por el que estás peleando 

¿Estás realmente enojada con tu pareja por no lavar nunca los platos? ¿O te molesta que no aprecie tus esfuerzos? 

La mayoría de las discusiones no son sobre la situación en cuestión y, en cambio, involucramos mucho más de lo que en verdad estamos diciendo.

Sin embargo, también existe la gran posibilidad de que las peleas constantes no tengan nada que ver con su relación. En cambio, tiene todo que ver con lo que está sucediendo en sus vidas personales, como atravesar una herencia problemática.

En cualquier caso, lo importante es profundizar en las razones por las que están peleando. 

Tal vez las peleas constantes con tu pareja ilustran un problema más profundo de confianza o seguridad.

Una pareja puede estar peleándose regularmente, porque uno de ellos no confía en que su pareja sabrá cuidarlos, hacerlos sentir bien, o quiere priorizar hacerlo. Del mismo modo, tu pareja probablemente siente lo mismo. Están parados en sus respectivas esquinas del ring, por así decirlo.

Tómate un tiempo para descubrir por qué estás discutiendo constantemente. Esto puede darte el espacio para encontrar la verdadera raíz del problema. Lo que eventualmente puede ayudarte a disminuir las repetitivas discrepancias con tu pareja.

2) Intenta ver las cosas desde el punto de vista de tu pareja

Recuerda, tu pareja es una persona con su propio pasado, expectativas y emociones. 

No es justo que esperes que él se alinee instantáneamente con tu forma de pensar. Él ha vivido diferentes cosas y se ha cruzado con distintas personas en su vida, que han influenciado en la persona que se ha convertido hoy.

Trata de empatizar con tu pareja. Toma nota de su situación actual, la próxima vez que estén peleando. 

¿Están constantemente peleando con su jefe? ¿Puedes estar tocando accidentalmente uno de sus puntos sensibles? 

A veces solo necesitas ponerte en su lugar, para descubrir por qué ocurren estas peleas.

También vale la pena aprender sobre lo que hace que tu pareja se sienta amada, apoyada, confiada, atractiva y segura. Todos sentimos y expresamos amor de diferentes maneras, es decir, nuestros lenguajes de amor.

Una vez que te tomes el tiempo para comprender cómo opera tu pareja, está será una herramienta más, para estar preparada para discusiones futuras.

3) Cuidado con obsesionarse con lo que sucede en una pelea

¿Alguna vez has tenido esos momentos en los que estás pensando obsesivamente en una situación de una discusión, hasta el punto de que no puedes pensar en más nada? 

Cuando se trata de nuestras relaciones, podemos hiperconcentrarnos inconscientemente en una situación en la que nuestra pareja dijo o hizo algo que nos molestó. 

En algunos casos, incluso podemos tener la tentación de construir cuestiones más grandes contra nuestro ser amado, en lugar de comprenderlo o perdonarlo. 

Sin embargo, obsesionarse con lo que creemos que nuestra pareja hizo mal, finalmente nos alejará más de ella

Trata de ver a tu pareja como un compañero de equipo, en lugar de un enemigo.

4) Establece límites para las discusiones acaloradas

Puedo decirte por experiencia propia, que pelear cuando estás exhausta, borracha o deprimida es una mala idea. 

Por ejemplo, decirle a tu pareja que no te gustó cómo te habló su madre en la última cena familiar, después de un brunch con champagne. Tampoco iniciar una conversación seria, cuando ambos se están preparando para ir a la cama. Esto solo enviará a uno de ustedes al sofá. 

Entonces, ¿cuándo es el momento adecuado para tener conversaciones difíciles?

Un buen momento para tener conversaciones difíciles es cuando realmente puedes dedicar tu atención durante 20 minutos ininterrumpidos. Encuentra un lugar donde puedan mirarse a los ojos, mientras hablan. Siéntense tan cerca como se sientan cómodos. 

Mirar a tu pareja a los ojos puede ayudar instantáneamente a conectarte con él. Lo que puede invitar a la ternura y la empatía por la persona que tienes enfrente.

Si las cosas se están calentando, no temas tomar una pausa. Vuelve luego a la conversación, cuando ambos se sientan un poco más sensatos. 

Reconoce lo que sucede en tu propio cuerpo cuando se cierra, se pone a la defensiva o es agresivo. Cuando esto suceda, será muy difícil resolver verdaderamente una pelea.

5) Toma conciencia de cualquier comportamiento destructivo.

Darte cuenta de tus contribuciones a las peleas, puede evitar que caigas en ellas en primer lugar. 

Esto significa dejar el ego de lado. 

Todos sabemos que se necesitan dos personas para discutir. 

Algunos patrones comunes en las discusiones incluyen: dar respuestas evasivas para evitar contestar a ciertas preguntas, criticar, hacer que tu pareja cuestione su realidad o estar a la defensiva y negarse a ver las cosas desde la perspectiva del otro.

La Dra. Samantha Rader dice que el comportamiento más destructivo ocurre cuando pelear se convierte en la necesidad de que alguien tenga la razón y que alguien esté equivocado. «Ambas personas siempre juegan un papel», dice ella. “Nadie puede comenzar a crecer desde un lugar de estar ‘equivocado’”.

Si bien puede parecer más fácil recurrir a patrones de comportamiento negativos, intenta tomar conciencia de esto durante las peleas. Si nota que te estás dirigiendo hacia un territorio destructivo, entonces opta por tomar una pausa.

6) Tienes que estar dispuesta a cambiar

Si están empecinados con la idea de ganar la discusión, descubrirán que sólo entorpecerán su crecimiento o productividad en la relación. 

La mejor solución es que ambas partes se pregunten: «¿Qué puedo hacer diferente, que contribuya a la paz en mi relación?»

No podemos cambiar a nuestra pareja, pero podemos cambiarnos a nosotros mismos. Cuando lo hacemos, nuestra pareja se siente conmovida por nuestros esfuerzos. A menudo, esa es la motivación para que cambie también y nos encuentre en un espacio más amoroso.

7) Trata de imaginar tu vida sin él

Amas a tu pareja y no querrás verlo con ningún tipo de angustia emocional. Lo más probable es que te sientas muy triste si de repente desaparece

Cuando imaginamos nuestras vidas sin nuestras parejas, realmente cultivamos un sentido de gratitud hacia esta. 

¿Cuáles son las cosas que hace para hacerte sonreír? 

Si no es tan bueno lavando los platos, ¿te da buenos masajes o te consuela, cuando estás peleando con un miembro de tu familia?

Recordar todas las cosas que amas de tu pareja e imaginar tu vida sin ellas, es una buena manera de fomentar un sentido de aprecio. Esto puede ayudar a atenuar cualquier sentimiento negativo que puedas sentir por él.

8) Habla con un profesional

Si las peleas parecen demasiado difíciles de manejar por tu cuenta, o te sientes perdida, considera la terapia de pareja.

Las parejas que eligen recibir terapia pueden aprender a relacionarse y comprenderse mejor entre sí y consigo mismos. Esto le brinda la oportunidad de que un tercero mire dentro de su relación de forma imparcial e identifique las áreas problemáticas que pueden pasar por alto.

Un buen terapeuta brinda pasos prácticos para trabajar hacia la paz de la relación. Pueden ofrecer técnicas para ayudarte a resolver peleas y desacuerdos. Es una vía maravillosa para poder expresar sus pensamientos frente al otro.

Ten en cuenta que la terapia va en ambos sentidos. Si bien el terapeuta o consejero tiene como objetivo brindarte comentarios constructivos, no funciona a menos que ambas partes de la pareja se comprometan a salvar la relación.

No hay vergüenza en pedir ayuda. Hablar con un profesional externo e imparcial puede ayudarte a ti y tu pareja a ver las cosas desde la perspectiva del otro y, en última instancia, llegar a un compromiso.

9) Intenta no ponerte a la defensiva

Es natural querer ponerse inmediatamente a la defensiva cuando estalla una pelea. Puedes sentirte atacada, agraviada o culpada por algo que no hiciste. Entonces el enojo crecerá dentro de ti, porque no quieres sentirte así.

Tomar las críticas o las declaraciones de tu pareja como algo personal solo echa leña al fuego.

Lo mejor que puedes hacer es evaluar objetivamente la situación. ¿Dijiste o hiciste algo que le causó daño? 

Si es así, trabaja para arreglarlo. Esto podría incluir disculparse, arreglar lo que sucedió o simplemente preguntar cómo puedes corregirlo. 

A menudo, no se trata de ti como persona, sino de lo que sucedió. 

Se receptiva a lo que la otra parte tiene que decir e internalízalo, haciendo preguntas si es necesario. Verás como probablemente él se abra y juntos tendrán más posibilidad de resolver el problema.

10) Siempre pelea o discute cara a cara

En este mundo digitalizado, podemos pensar antes de enviar mensajes de texto, lo que nos da la oportunidad de controlar nuestra conversación. 

Pero no todo el mundo lee los textos y piensa los tonos de la misma manera. Tu pareja podría estar sacando completamente de contexto lo que «dices», allanando el camino para más peleas.

Cuando las personas pelean cara a cara, el lenguaje corporal es más claro y es más fácil captar el tono vocal. 

Si una discusión es especialmente compleja o intensa, los mensajes de texto extensos son difíciles de escribir e interpretar. Lo mejor es discutir en persona, de esta forma se llega a un mejor entendimiento.

11) Aléjate de la escena para calmarte

A menudo, durante una pelea, nuestros pensamientos y emociones pueden volverse confusos o irracionales. Pelear con esta mentalidad provoca más desacuerdos, ya que normalmente decimos cosas que realmente no queremos decir.

Si la discusión se vuelve demasiado intensa, una buena idea es aléjese por un tiempo y recupere la lógica.

Permite que tu mente se enfríe dando un paseo o pasando un tiempo a solas. 

Por lo general, luego podrás abordar el conflicto con una actitud renovada, una vez que despejes tu mente. 

Además, seguramente ambos se encontrarán más calmados y se comprenderán mejor.

12) Establece límites para una pelea

La pelea se sale de control, cuando atacas el carácter de la persona en lugar del problema en sí. 

Maldecir, gritarse uno a otro y evitar el verdadero problema, pueden formar una bola de nieve. Entonces, la discusión se convertirá en una guerra total.

Reúnanse con tu pareja y sugiérele establecer algunos límites para cuando peleen. Por ejemplo, hablar por turnos en un tono respetuoso, sin gritos ni insultos. 

De lo contrario, estos comportamientos destructivos solo los desvían del verdadero problema que necesita atención. Adicionalmente, crean un espacio inseguro para que el otro se sienta escuchado y aceptado.

13) Tómate un tiempo aparte

El estrés de nuestras vidas puede filtrarse en nuestras relaciones. 

Sin embargo, puede ser que las cosas fuera de tu relación te causen estrés, también es cierto que la relación en sí misma puede ser estresante.

Piensen en tomarse un tiempo separados el uno del otro. Puede ser un fin de semana solos o con amigos, para disfrutar de algún lugar o algo que aman, como el mar.

Esto podría ser por varias razones completamente individuales para la pareja. No tiene que ser necesariamente la relación la que tiene problemas.

La distancia les brindará una perspectiva diferente de su relación. Reflexionar por su cuenta sobre las problemáticas que están atravesando, en un lugar tranquilo, también puede revelarles cosas que no habían podido ver antes. 

Si regresan creyendo que la relación ha llegado a su fin, háblenlo en pareja y escuchen que tiene que decir el otro.

14) Encárgate del conflicto lo antes posible

Las parejas que permiten que los problemas se intensifiquen, se separan antes, que aquellas que abordan el conflicto rápidamente. 

No hablar y dejar que nuestros sentimientos hiervan a fuego lento, genera un resentimiento o una amargura tácitos, que podrían minar la relación.

Esto es dañino, especialmente si la otra parte no lo sabe. Aclarar nuestros sentimientos o problemas y ponerlo todo sobre la mesa nos obliga a trabajar en esos problemas en conjunto. De esta forma no habrá nada que nos pese a lo largo de la relación.

15) Entiende si es hora de decir adiós

Si bien es posible que no desee escuchar esto, en algunos casos, es mejor terminar la relación, si ninguno de los consejos anteriores funciona. 

Es posible que quieras echar un vistazo más profundo a la relación como un todo y contemplar si crees que realmente puedes ser feliz con esta persona a largo plazo.

Reconocer cuando tú o tu pareja están demasiado agotados, ansiosos, afligidos y desconsolados no es fácil. 

Elegir terminar la relación puede ser la elección más fuerte, valiente y saludable que puedes hacer en ciertos casos.

Sin embargo, existen otros casos que aún pueden tener solución, cuando el cuidado y la seguridad pueden ser establecidos. Esto sucederá, cuando comiencen a trabajar con los puntos que describí anteriormente. Pero es fundamental que ambas partes participen plenamente.

Si tú y tu pareja están interesados ​​​​en mantener y fortalecer la relación, no hay razón por la que no puedan salir de una mala racha. Pero se necesita dedicación, empatía y una gran dosis de compromiso. 

¿Y si en vez de pelear comienzan a disfrutar más?

Puede tomar un tiempo cambiar los comportamientos negativos y aprender a estar en desacuerdo de una manera constructiva y en paz.

Si están acostumbrados a ciertos patrones de comportamiento, es posible que necesiten un poco de práctica, antes de que estén listos para comenzar a trabajar mejor juntos.

Sin embargo, trata de mantenerte firme. Una vez que te acostumbres a resolver los problemas de una manera constructiva y tranquila, puede producir algunos cambios realmente positivos en tu relación.

Las relaciones se construyen todos los días. Si te encuentras en medio de un conflicto, observa que es lo que sucedió, piensa en lo que cada uno podría haber hecho mejor y háblalo. La comunicación es clave.

Luego perdónate a ti misma y a tu pareja, y sigue adelante.

Todas las parejas pasan por momentos difíciles, pero las peleas constantes en una relación son agotadoras. Una vez que logren dejar de pelear, disfrutan más de su relación y del otro. 

Sí entiendes sobre estas claves para la próxima discusión, aprenderás a resolver el conflicto de una manera saludable y productiva.

Ya has dado el primer paso al buscar qué puedes hacer, si tienes discusiones de pareja constantes y al haber leído este artículo. Continuá así, que si ambos lo desean, volverán a tener la relación feliz y armoniosa que se merecen.